jueves, 16 de junio de 2011

La importancia de llamarse hidrógeno

Ahora ya tenéis conocimientos de Física y Química suficientes para entender este texto, correspondiente al libro titulado "La ciencia de los superhéroes":

"Cuenta la leyenda que en el segundo instante del Universo, cuando apenas se escuchaban los ecos del Big Bang, una partícula de hidrógeno salió despedida a velocidades increíbles. Pronto el viaje se le hizo largo y solitario, al menos hasta que comenzó a ver a hermanas suyas que se reunían en una nube inmensa. Las ganas de compañía (junto con la atracción física causada por la gravedad y alguna explosión estelar) las unió cada vez más hasta que luego de mucho tiempo, la partícula de hidrógeno, que a partir de ahora llamaremos H, formó con sus hermanas y algunas primas perdidas, una estrella. La energía cinética se transformó en energía termal.

La partícula de hidrógeno, perdón, H, pronto se aburrió de la indolencia de sus hermanas que se contentaban con hacer fusiones y fisiones en la estrella y decidió emprender un viaje al planeta más cercano. Al llegar a la Tierra, un organismo vivo, algo totalmente nuevo para H, le dio la bienvenida. Se trataba de una planta y la absorbió por completo transformando la energía térmica en química. H pudo aprender de este nuevo organismo y vio de qué modo lograba comunicarse con otras plantas: utilizando la energía que había absorbido de la estrella para enviar señales eléctricas a sus colegas.

Pero un día, la planta, que había crecido y se había convertido en un árbol, fue derribada y transformada en leña. Así fue como H regresó a la energía térmica, pero con la buena fortuna de que no fue utilizada para caldear una habitación, sino para mover una máquina de vapor, un tren, lo que le permitió a H seguir viajando y probando nuevas fuentes de energía. Se transformó en lluvia que alimentó embalses y por un momento fue energía potencial, «almacenada» en el agua hasta que cayó sobre unas turbinas y el movimiento se transformó en energía eléctrica. Esta, a su vez, alimentó una bombilla de un lejano invernadero, permitiendo que una planta creciera y sea servida en tu mesa para proporcionarte la suficiente energía química como para que puedas convertirla en, nuevamente, energía cinética, y te sientas, de algún modo, unido al origen del Universo".

Espero que os haya gustado y recordad la frase de Carl Sagan: "Somos polvo de estrellas que pensamos en estrellas". ¡Hasta la vuelta!
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