miércoles, 26 de enero de 2011

HIPÓTESIS DE GAIA

En 1969, el investigador británico James Lovelock presentó al mundo la hipótesis Gaia, que afirmaba que el planeta es un ser vivo creador de su propio hábitat. La idea era tan descabellada que no encontró eco en la comunidad científica porque contradecía teorías tan probadas como la de Darwin. Lovelock definió Gaia como “una entidad compleja que implica a la biosfera, atmósfera, océanos y tierra, constituyendo en su totalidad un sistema retroalimentado que busca un entorno físico y químico óptimo para la vida en el planeta”.

Lovelock afirmaba la existencia de un sistema de control de la temperatura, composición atmosférica y salinidad oceánica debido a que la temperatura global de la Tierra ha permanecido constante a pesar de la energía proporcionada por el Sol; la composición atmosférica se mantiene constante, al igual que la salinidad de los océanos. Para él, la amenaza real consiste en que se alteren las zonas donde residen los circuitos primarios del control planetario, es decir, el cinturón de las selvas tropicales y las plataformas continentales.
James Lovelock. Fuente: accionchilena.cl

Cuando Lovelock publicó la hipótesis de Gaia, provoco una sacudida en muchos científicos, sobre todo en aquellos con una mente más lógica que odiaban un concepto que sonaba tan místico. Les producía perplejidad, y lo más desconcertante de todo era que Lovelock era uno de ellos. Tenía fama de ser algo inconformista, pero sus credenciales científicas eran muy sólidas. Entre otros logros a Lovelock se le conocía por ser el científico que había diseñado los instrumentos de algunos de los experimentos para buscar vida que la nave estadounidense Viking había llevado a cabo en la superficie de Marte.

Y, sin embargo, a los ojos de sus iguales, lo que Lovelock estaba diciendo rayaba en la superstición. Peor todavía, cometió la temeridad de presentar sus argumentos en forma de método científico ortodoxo. Había obtenido las pruebas para su propuesta de la observación y la literatura científica, como se supone que debe hacer un científico. Según él, las pruebas demostraban que toda la biosfera del planeta tierra podía ser considerada como un único organismo a escala planetaria en el que todas sus partes estaban casi tan relacionadas y eran tan independientes como las células de nuestro cuerpo. Lovelock creía que ese super-ser-colectivo merecía un nombre propio. Carente de inspiración, pidió ayuda a su vecino, William Golding (autor de El Señor de las Moscas), y a Golding se le ocurrió la respuesta perfecta. Así que lo llamaron Gaia.

La composición del aire en la atmósfera indica que hay vida en la tierra. Porque el oxígeno se está renovando continuamente gracias a un ser vivo. Sino fuera así, el oxígeno ya hubiera desaparecido.

La idea de Lovelock es que la vida (toda la vida de la tierra en su conjunto) interacciona y tiene la capacidad de mantener un entorno de manera que sea posible la continuidad de su propia existencia. Si algún cambio medioambiental amenazara a la vida, ésta actuaría para contrarrestar el cambio de manera parecida a como actúa un termostato para mantener tu casa confortable cuando cambia el tiempo encendiendo la calefacción o el aire acondicionado.

Con su hipótesis inicial, Lovelock afirmaba la existencia de un sistema de control global de la temperatura, composición atmosférica y salinidad oceánica. Sus argumentos eran:

  • La temperatura global de la superficie de la Tierra ha permanecido constante, a pesar del incremento en la energía proporcionada por el Sol.
  • La composición atmosférica permanece constante, aunque debería ser inestable.
  • La salinidad del océano permanece constante.

La hipótesis de Gaia, según sus defensores, puede ayudar a entender la historia de la biota (conjunto de fauna y flora de la región) así como prever cambios futuros, pudiendo llegar a ser de gran ayuda en todo lo relacionado con la ecología.

Gaia también ha sido considerada una teoría metafísica al presentar a la Tierra como un organismo vivo, algo de lo que Lynn Margulis se defiende:
"Se ha llamado Gaia a la diosa de la Tierra o a la Tierra considerada como un organismo. Estas frases pueden conducir a conclusiones equivocadas [...] Rechazamos la analogía de que Gaia es un organismo individual, principalmente porque no hay ningún organismo que se nutra de sus propios residuos ni que recicle por sí mismo su propio alimento. Es mucho más apropiado decir que Gaia es un sistema interactivo cuyos componentes son seres vivos".




Trabajo realizado por: Erika García Cantero 2º-3

1 comentario:

  1. Ya lo he arreglado un "poquito", era quizás demasiado farragoso. Siempre hay que resaltar las ideas principales, sobre todo en un tema tan complejo como este. Tampoco viene mal añadir algún elemento multimedia que ayude a entender el artículo.
    De todas formas, se te agradece el esfuerzo de comprensión y de publicación en el blog.

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